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Sueños

Tu Posición Puede Cambiar Tu Situación

Ana Agila August 26, 2019 4


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Había una vez una señora que se quedó viuda con dos hijos. Su esposo murió de repente y no le dejó ni herencia ni dinero. Ella, viéndose en aprietos económicos, triste y sola, comenzó a hacer lo único que sabía hacer, empanadas. Puso una mesa en la esquina de su casa. Por las noches preparaba la masa y en la mañana se levantaba a vender sus empanadas a los transeúntes que pasaban por ahí. Pero el dinero seguía escaso y no le alcanzaba.

Un día llegó a visitarla su tía, y viendo la situación que estaba pasando su sobrina le aconsejó vender sus empanadas, pero esta vez con un toque diferente. Su sobrina no entendió bien este concepto, pero escuchó el consejo su tía. Su tía le dijo que preparara veinte de sus mejores empanadas. También le pidió que se arreglara, se perfumara, y se pusiera su mejor ropa, y le dijo que a la mañana siguiente irían a vender las empanadas a los restaurantes del área. Su sobrina seguía sin entender, ¿porque habría que arreglarse tanto, o perfumarse para vender simples empanadas? Pero de nuevo, aceptó el consejo de su tía e hizo lo que su tía le pidió. Ella preparó veinte de sus mejores empanadas, se arregló, se puso su mejor ropa y se perfumó. Entraron al primer restaurante, hablaron con el dueño, presentaron las empanadas, pero al final no hubo venta. El segundo, tercero, cuarto, y quinto restaurante siguieron la misma línea que el primer restaurante, no hubo venta. 

Camino a casa, la sobrina se sentía derrotada, cansada, y sin mucho animo a seguir, de repente se detuvieron ante un restaurante muy elegante. “Seguramente aquí no venden empanadas?”, pensó la sobrina. Pero la tía viendo la mirada confusa de su sobrina, le dio ánimos para que hicieran un último intento y entraran a vender empanadas. La sobrina volvió a escuchar a su tía, se secó el sudor, se arregló su ropa, entró con la frente en alto y una sonrisa de oreja a oreja. Se reunió con el dueño del restaurante. El señor probó sus empanadas e inmediatamente con tono de afirmación, le dijo, “¡están muy ricas! ¿puede preparar doscientas empanadas para mañana?” La sobrina anonadada de lo que acababa de escuchar, se voltea a ver su tía, y su tía le sonríe. “¡Claro que sí! ¡Mañana mismo las tendremos listas!”, respondió la sobrina con alegría.

Regreso a casa, los pensamientos negativos inundaban la cabeza de la sobrina, “de donde voy a sacar dinero para comprar la harina…”, “quien me podría ayudar…”, “y la mano de obra…”. Pero su tía, le aseguro que todo saldría bien, solamente tenía que tener un poquito de fe en el talento que Dios le había dado. Ni bien llegaron a casa, tocaron la puerta de los vecinos, amigos, comadres, compadres, pidieron ayuda de Reymundo y todo el mundo, como decimos en mi país, y a la final pudieron preparar doscientas empanadas y llevarlas al día siguiente al restaurante. Desde ese momento la situación en la vida de la señora cambió. Con la ayuda de su tía, la sobrina no permitió que su situación marcara su vida, sino que, comprendió que ella tenía que posicionarse de los talentos que Dios le dió y cambiar su situación.

La Biblia nos enseña en 2da Timoteo 1:7, que, “…el Espíritu que Dios nos ha dado no nos hace cobardes, sino que él es para nosotros fuente de poder, amor y buen juicio”. Vivimos porque Dios sopló de su espíritu en nosotros. Somos sus hijos, hechos a su imagen y semejanza para salir adelante, posicionarnos como hijos del Rey de los talentos que Él nos dio, y llegar a cumplir nuestro propósito aquí en la tierra. Pero solos no podemos hacerlo. Así como en la historia anterior, la tía ayudó a su sobrina y la acompañó, hasta verla triunfar, así mismo nosotros tenemos a nuestro Padre Celestial que esta a nuestro lado y quiere vernos triunfar. Muchas veces el enemigo nos susurra al oído, “quien crees que eres. Fallaste de nuevo. A nadie le gusta un perdedor”. Pero cuando te sientas así, solo y derrotado, ahí es donde te das cuenta que Dios tiene su mano extendida hacia ti todo el tiempo, y te llama por tu nombre para levantarte, ayudarte, y posicionarte en las bendiciones y los planes hermosos que Dios tiene para ti.

¡Levántate, querido hermano! ¡Levántate en victoria en el nombre de Jesús! ¡Posiciónate en las promesas de Dios y cambia tu situación!

Ana Agila

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Ana Agila

Ana Agila trabaja con el ministerio de niños, Vida Kidz Awana Clubs y además sirve como colaboradora frecuente del blog de Vida Church.

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