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Madres

¡Madres, Tenemos el Poder!

Ana Agila March 30, 2020 1


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Hace un par de años lleve a mis hijas de vacaciones a un parque ecológico en Playa del Carmen, México. Este parque tenía un sin número de actividades para toda la familia. Una de las actividades que ofrecía, era una excursión nadando por cuevas subterráneas. Yo y mis hijas aceptamos el desafío, y le dijimos que si a la aventura de las cuevas subterráneas. Los trabajadores del parque, nos pusieron nuestro chaleco salvavidas, y yo y mis hijas comenzamos a nadar adentrándonos a las cuevas subterráneas. Yo, nadando al frente, y mis dos hijas nadando detrás de mí.

No les voy a negar que mientras más nos adentrábamos a las cuevas subterráneas y veía que la luz estaba opacándose, me entraba un temor inmenso y ahí mismo quería terminar y regresar. Pero cuando miraba hacia atrás me encontraba con dos pares de ojitos que miraban atentamente cada movimiento que yo hacía. Entonces, me tragaba mi miedo, y seguía nadando, en el fondo sabía que esta actividad estaba segura. Me acuerdo en un momento, mi hija me dijo: “Mami, mira que lindo pescadito, esta nadando a nuestro lado”.

El temor que yo tenía, se triplico al escuchar esa frase, porque no sabía qué tipo de pescados nadaban en esas aguas, y quise detenerme de nuevo y salir lo más pronto posible, pero cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde. Habíamos nadado bastante y estábamos en lo profundo de las cuevas subterráneas. Mis hijas comenzaron a tener temor viendo la oscuridad de las cuevas, y se pegaron a mí. Yo voltee a verlas y les asegure que todo estaba bien, y les dije que no se preocuparan que muy pronto veríamos el final de esta excursión.

Mis hijas me escucharon atentamente y confiaron en mis palabras, y pude ver claramente como su miedo se disipo casi que instantáneamente y comenzaron a nadar sin problemas. Finalmente, comencé a ver la luz al final de las cuevas y pudimos terminar este paseo. Para mis hijas este fue uno de los paseos más lindos que ellas han tenido, y si les preguntas, todavía se acuerdan de los pescaditos que vieron nadando.

Como mamá yo tuve el poder de impartir el miedo que tenía con mis hijas, e incluso hasta pude causarles un trauma. Pero en ese momento escogí ser valiente y determinante a terminar nuestra trama. No les puedo decir que fue fácil respirar profundo y demostrar que todo estaría bien. Pero como padres nosotros tenemos el poder de dejar huellas en las vidas de nuestros hijos. Esta en nuestro control ver el tipo de huellas que dejamos en sus vidas.

La Biblia nos enseña en 2 Timoteo 1:7, que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. En estos momentos de crisis es importante saber cómo impartimos nuestros propios miedos y sentimientos a nuestros hijos. Tratemos de tomar ese control que tenemos como padres y filtremos la información que entra en tu hogar. Hazte las siguientes preguntas, ¿Acaso tu hijo tiene que enterarse de absolutamente todo lo que está pasando afuera? ¿Beneficia de alguna estar escuchando todo el día las noticias?

Muchas veces tenemos que ser sabios, y apagar la bulla y el alboroto que el mundo hace para poder tener paz en nuestras familias. Yo, puedo controlar mi actitud, apagar las noticias, limitar acceso a la media social, y seguir las recomendaciones de nuestros líderes. Yo no puedo controlar si otros siguen las leyes, las acciones de otros, predecir lo que va a pasar, o como otros van a reaccionar. Como humanos sabemos que no podemos controlar todo lo que sucede en el mundo, pero si podemos controlar lo que sucede en nuestro entorno.

Recuerda tu poder como padre es la herramienta más importante que Dios te dio para criar a tus pequeñitos. ¡Úsala! ¡Tus hijos te necesitan!

Ana Agila

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Ana Agila

Ana Agila trabaja con el ministerio de niños, Vida Kidz Awana Clubs y además sirve como colaboradora frecuente del blog de Vida Church.

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