Jóvenes Sintonizados con Dios

Cada segundo, cada minuto, cada momento que tenemos lo debemos disfrutar. Muchas veces los jóvenes queremos aparentar que somos más grandes para que la gente nos preste mayor atención. Creemos que por vestirnos de una manera o que por hablar de una determinada forma, la gente nos va a respetar más. Sin embargo, es todo lo contrario. Cada época de nuestra vida es un tiempo especial para crear memorias y aprender cosas de vital importancia no solo para nuestra edad, sino también para nuestra vida en general. Por ejemplo, en el kindergarten los niños aprenden a sumar. Ahora, muchos de nosotros pudiéramos decir, “que fácil era eso”, pero en ese momento estábamos aprendiendo algo que sería extremadamente importante para toda nuestra vida. Si en su momento, no hubiéramos aprendido a sumar, hoy sería imposible cursar materias mucho mas complejas como álgebra o cálculo. Por eso, cuando decidimos saltar etapas de nuestra vida, siempre habrá cosas que nos quedaron por aprender.

En cada edad la Gloria de Dios se puede derramar y se puede mover. Hay gente que piensa que nada mas los adultos pueden tener una relación con Dios, sin embargo están muy equivocados. A cualquier edad se puede tener una conexión con Dios, no importa si tienes 4 o 24, se puede tener la misma relación con El. Nunca es muy temprano ni demasiado tarde para cultivar una relación con Dios. Hay gente que piensa que por ser jóvenes no podemos recibir tanto de Dios como los adultos, sin embargo, todos podemos recibir de la misma manera si de verdad lo buscamos. Dios no mira nuestra edad, sino nuestro corazón.

Dios no mira nuestra edad, sino nuestro corazón.

Muchas veces los jóvenes nos apuramos, queremos saltar etapas porque pensamos que es lo que quieren de nosotros.  Recientemente tuve la oportunidad de ser parte de un programa. En mi perspectiva era lo mejor que me podía imaginar. Me decían que a las grandes universidades les encantaba este programa y que algunos de sus graduados pudieron asistir a universidades muy reconocidas. Suena muy lindo, ¿no? Pero, cuando mis padres y yo buscamos más información pudimos ver que estos chicos no hacían nada extracurricular. Todo era la escuela. Personalmente, me encanta la escuela, todo lo que puedo aprender y todas las amigas que puedo hacer, pero también me gustan otras cosas como danzar en la iglesia y enseñar a los niños de 4 a 5. Yo no quería dejar todo solo para tener una posibilidad en unas de las universidades mas reconocidas, por el contrario yo quería disfrutar mi adolescencia. No quería pasar este tiempo tan precioso de mi vida simplemente estudiando, sino que además quería crear memorias que siempre pueda recordar.

Dios nos mostró a mis padres y a mí, que yo no necesitaba dejar todo para esta “oportunidad” porque El tenía algo mejor. Gracias a Dios, todavía puedo estar tomando clases de la universidad y hacer todas las cosas que me gustan. Me dio la posibilidad de tener una pasantía y poder escribir en un blog internacional semanalmente. Por confiar en El yo pude disfrutar mis primeros años de la secundaria y no necesité dejar nada a cambio. Nunca sentí que tomé una mala decisión, por el contrario, ahora estoy segura de que elegí la mejor opción.

Como jóvenes, muchas veces queremos hacer las cosas a nuestra manera. ¿Pero qué pasa si eso no es lo que Dios quiere para tu vida porque Él tiene algo mejor? Esto es algo difícil de aceptar, pero puedes pedirle al Señor que cambie tu corazón y tu forma de pensar para que puedas estar alineado con El. Cuando yo hice esto, Dios me mostró dónde quería que yo esté. Y no solo me vino una paz que no se puede explicar, sino que además estaba más feliz pudiendo hacer todas mis actividades. Estaba más segura que nunca que ese era el lugar donde Dios me quería. Requiere de mucha oración y aprender a escucharlo, pero los resultados, realmente valen la pena.

Victoria Zangaro

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Victoria Zangaro

Victoria sirve en el ministerio de Vida Dancers y trabaja con el departamento de educación de Vida Church, además forma parte del grupo de jóvenes Red Road.

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