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Sara: La Madre Que Nunca Perdió La Esperanza

Sara, la esposa de Abraham es un ejemplo de una mujer que a pesar de lo que sus ojos veían, ella confió en Dios y no perdió la esperanza de su milagro. Ella vivía en un mundo de peligro y confusión, muy parecido al nuestro. Y a pesar de todo lo que le pasó en su vida, Sara mantuvo la fe en Dios, y al final su compromiso fue recompensado con la bendición. ¿Puedes imaginarte esperar tanto tiempo para recibir una bendición? 

Muchas veces oramos y pedimos a Dios arduamente por algo que anhelamos y cuando los años pasan y no vemos respuesta de Dios, fácilmente perdemos la esperanza y decidimos manejar el asunto por nuestra propia cuenta. 

Sara fue una mujer como muchas de nosotras, tenía debilidades, tristezas y alegrías. Una de sus mas grandes tristezas era el que era estéril. En ese tiempo si una mujer no podía tener hijos era menospreciada, y esto la llevó a desesperación y tomar acción por su propia cuenta. Igual los años seguían pasando y no quedaba embarazada, pero la fe de Sara se destaca en que a pesar de sus errores y de sus fallas ella, “creyó que era fiel quien lo había prometido”, Hebreos 11:11.

…la fe de Sara se destaca en que a pesar de sus errores y de sus fallas ella, “creyó que era fiel quien lo había prometido”…

Al final, Sara tuvo la fe suficiente para creer que ella y su marido, con 90 y 100 años de edad, producirían el heredero que Dios les había prometido. Sara sería la madre de Isaac. Isaac fue quien Dios escogió para continuar con el pacto, la misma línea que produciría Jesús.

A pesar de lo que nuestros ojos vean, no perdamos la esperanza. Dios es un Dios de promesas. ¡Tu milagro tiene fecha! ¡Créelo!

Ana Agila

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