Cuando resistes, Dios te lleva a tu mejor versión a través de los percances, y tu dolor puede llegar a ser de gran bendición a los demás. Las perlas naturales son producto de la resistencia, del dolor causado por algo que viene a perturbar, y causa una gran molestia. El sistema de defensa de la ostra es cubrir el grano de arena o la substancia extraña una y otra vez con una mezcla de cristales de carbonato de calcio (CaCO3) y una proteína llamada conchiolina, formando la sustancia conocida como nácar, que es la sustancia que eventualmente transforma el grano de arena en una perla. El resultado… la experiencia más dolorosa, produce la piedra más preciosa.
Todos hemos sido heridos de una manera u otra… tu caso puede ser por las palabras de los demás, ya sea de celos, de odio, de venganza, de envidia, de calumnia, de chisme. A veces nuestras ideas son rechazadas y hasta menospreciadas, y algunas veces nuestras acciones suelen ser malinterpretadas. Cualquiera que sea el caso, todo esto causa heridas las cuales tratamos de cubrir (tal como lo hace la ostra); la pregunta aquí es… ¿Con que estamos cubriendo nuestras heridas?… ¿Lo estamos haciendo con una mezcla de rencor y odio, o con una mezcla de amor y perdón? Como hemos aprendido, una aumentara nuestro dolor, la otra nos dará la capacidad de transformar nuestras heridas en perlas de amor.
Solo Dios nos da la habilidad de perdonar, y de cubrir los granos de arena que llegan a nuestras vidas a traer dolor con la sustancia y la esencia de su Santo Espíritu, la cual tiene el poder de convertir nuestro sufrimiento en una bendición para los que nos rodean.
El cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
2 Corintios 1:4
Enfrenta todo aquello que trata de destruirte cubriéndolo con oración, y resistiendo hasta el final. Cubre esos pensamientos de rencor y odio con palabras de amor y perdón, y aunque no pase inmediatamente, te aseguro que con el tiempo sanaras y tendrás perlas en lugar de arena.
Silvia Ivelisse
